“Acepte que la relación es para hacerlo conciente en lugar de feliz y entonces sintonizará con esa conciencia superior que quiere nacer en este mundo.”
“No acuse a los demás de ser inconcientes, en el momento en que Usted ha comenzado a discutir, se ha vuelto inconciente también.”
“Abandonar el juicio no significa que Usted no reconozca la disfunción y la inconciencia cuando la vea. Significa SER EL QUE CONOCE en lugar de SER LA REACCION y el juez. En lugar de luchar con la oscuridad, usted trae la luz.”
“El mayor catalizador para el cambio en una relación es la ACEPTACION completa de su pareja como es, sin necesidad de juzgar o de cambiarla de ninguna manera.
Cuando esto sucede no hay más victimas ni victimarios, ni acusadores ni acusados. Este es el final de toda dependencia mutua, de ser arrastrados a los patrones inconcientes del otro y por lo tanto hacer posible que continúen. Ustedes entonces se separarán en el amor o bien entraran más profundamente en el ahora, en el ser."
Puede ser tan simple?
Si…es así de simple!
¿Y si durmieses y, al dormir, soñases? ¿Y si, en tu sueño, fueses al cielo y allí recogieses un extraña y bella flor? ¿Y si, al despertar, tuvieses la flor en tu mano? Ah, ¿qué pasaría entonces?
viernes, 2 de marzo de 2012
Sueño despierto
Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.
Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.
Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despierto.
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.
Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.
Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despierto.
Eres un milagro
A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad,
Llámale sabiduría.
A eso de sentir la mano de DIOS
Y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber,
De avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.
A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina,
Llámale experiencia.
A eso de que tus ojos miren
Y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
Y tu corazón ame.
A eso no le llames poder humano,
Llámale milagro divino…
Honestidad
Honestidad es la conciencia clara “ante mí y ante los demás”. Honestidad es el reconocimiento de lo que está bien y es apropiado para nuestro propio papel, conducta y relaciones. Con honestidad, no hay hipocresía ni artificialidad que creen confusión y desconfianza en las mentes y en las vidas de los demás. La honestidad conduce a una vida de integridad, porque nuestro interior y exterior son reflejo el uno del otro. Honestidad es hablar de lo que se piensa y hacer lo que se ha dicho. No hay contradicciones ni discrepancias entre los pensamientos, palabras o acciones.
Esta integración proporciona claridad y ejemplo a los demás. Ser interiormente de una forma y exteriormente de otra, crea barreras y puede causar daño, porque nunca podremos estar cerca de los demás ni los demás querrán estar cerca nuestro. Algunos piensan: “Soy honesto, pero nadie me comprende”. Esto no es ser honesto. La honestidad es tan claramente perceptible como un diamante sin defectos que nunca puede permanecer escondido. Su valor es visible en cada acción que realizamos. Se necesita examinar la honestidad interna para fortalecerse y desarrollar sabiduría y estabilidad. La firmeza interna positiva crea un oasis de recursos espirituales para asegurarse y proporciona la confianza para permanecer estable en la propia autoestima.
La honestidad actúa como un quitamanchas. Para el crecimiento del propio ser debe haber limpieza y claridad en el esfuerzo y verdad en el corazón. Limpieza significa explorar y cambiar la conciencia y la actividad que manchan al propio ser y suscitan dudas en los demás. Debería haber honestidad en el corazón y también honestidad en la cabeza. De lo contrario habrá autoengaño o la tendencia de engañar a los demás, oscureciendo los asuntos con excusas interminables y explicaciones confusas. Cuando el espejo del propio ser está limpio, los sentimientos, la naturaleza, las motivaciones y los propósitos son claramente visibles, y la persona se hace digna de confianza. Se dice que “el barco de la verdad puede tambalearse, pero nunca se hundirá”. Incluso con honestidad, el barco a veces se sacude, pero el ser digno de confianza garantiza que el barco nunca se hundirá. El valor de la verdad le hace a uno digno de confianza. Ser digno de confianza y confiar en los demás proporcionan la base y la conexión necesarias para que las relaciones sean nítidas. También es necesario compartir con honestidad los sentimientos y las motivaciones de cada uno. Cuando hay honestidad y limpieza, también hay cercanía. Sin estos principios, ni las personas ni la sociedad pueden funcionar.
Esta integración proporciona claridad y ejemplo a los demás. Ser interiormente de una forma y exteriormente de otra, crea barreras y puede causar daño, porque nunca podremos estar cerca de los demás ni los demás querrán estar cerca nuestro. Algunos piensan: “Soy honesto, pero nadie me comprende”. Esto no es ser honesto. La honestidad es tan claramente perceptible como un diamante sin defectos que nunca puede permanecer escondido. Su valor es visible en cada acción que realizamos. Se necesita examinar la honestidad interna para fortalecerse y desarrollar sabiduría y estabilidad. La firmeza interna positiva crea un oasis de recursos espirituales para asegurarse y proporciona la confianza para permanecer estable en la propia autoestima.
La honestidad actúa como un quitamanchas. Para el crecimiento del propio ser debe haber limpieza y claridad en el esfuerzo y verdad en el corazón. Limpieza significa explorar y cambiar la conciencia y la actividad que manchan al propio ser y suscitan dudas en los demás. Debería haber honestidad en el corazón y también honestidad en la cabeza. De lo contrario habrá autoengaño o la tendencia de engañar a los demás, oscureciendo los asuntos con excusas interminables y explicaciones confusas. Cuando el espejo del propio ser está limpio, los sentimientos, la naturaleza, las motivaciones y los propósitos son claramente visibles, y la persona se hace digna de confianza. Se dice que “el barco de la verdad puede tambalearse, pero nunca se hundirá”. Incluso con honestidad, el barco a veces se sacude, pero el ser digno de confianza garantiza que el barco nunca se hundirá. El valor de la verdad le hace a uno digno de confianza. Ser digno de confianza y confiar en los demás proporcionan la base y la conexión necesarias para que las relaciones sean nítidas. También es necesario compartir con honestidad los sentimientos y las motivaciones de cada uno. Cuando hay honestidad y limpieza, también hay cercanía. Sin estos principios, ni las personas ni la sociedad pueden funcionar.
Eres el resultado de ti mismo
Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni nadie, porque tú has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, a ti misma, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote.
A veces, el triunfo del verdadero hombre, de la verdadera mujer, surge de las cenizas del error. Si puedes evitar algunos mejor.
Nunca te quejes de tu ambiente o de lo que te rodea, hay quienes en tu mismo ambiente vencen. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón.
Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar.
No te quejes por tu pobreza o por tu salud, o por tu “suerte”. Enfréntalas con valor y acepta que de una u otra manera, es el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
No te quejes por la falta de dinero. No te amargues con tus propios fracasos ni se los cargues a otros, acepta ahora. O siempre seguirás justificándote como un niño, como una niña.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan malo para fracasar, empieza ahora mismo.
Deja de engañarte, eres la causa de ti mismo, de ti misma, de tu tristeza, de tu necedad, de tu dolor, de tu fracaso. Tú decidiste construirte de esa manera.
Si tú aprendes a hacer nuevamente desde el dolor, a ser más grande que el más grande de los obstáculos, dentro de ti encontrarás un hombre, una mujer, que todo lo puede hacer.
La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende de los fuertes, de los activos, de los audaces, imita a los valientes, a los energéticos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones imposibles, a quienes no les atrae las cosas fáciles y a cambio aceptan el reto de lo exigente pero realizable; a quienes vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo interior y tus problemas sin aliento morirán.
Mírate en tu espejo, comienza a ser sincero, contigo mismo, contigo misma, reconócete por tu valor y por tu voluntad y no por tu debilidad para justificarte.
Conociéndote a ti mismo, a ti misma, serás libre, fuerte y dejaras de ser títere de las circunstancias. Porque tú mismo, tu misma, eres el conductor, la conductora, de tu destino y nadie puede sustituirte.
¡Levántate!. Mira la mañana llena de luz y de fuerza, respira esa luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu vida.
¡Despiértate, camina, muévete, lucha, decídete!
Y triunfarás en la vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, a ti misma, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote.
A veces, el triunfo del verdadero hombre, de la verdadera mujer, surge de las cenizas del error. Si puedes evitar algunos mejor.
Nunca te quejes de tu ambiente o de lo que te rodea, hay quienes en tu mismo ambiente vencen. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón.
Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar.
No te quejes por tu pobreza o por tu salud, o por tu “suerte”. Enfréntalas con valor y acepta que de una u otra manera, es el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
No te quejes por la falta de dinero. No te amargues con tus propios fracasos ni se los cargues a otros, acepta ahora. O siempre seguirás justificándote como un niño, como una niña.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan malo para fracasar, empieza ahora mismo.
Deja de engañarte, eres la causa de ti mismo, de ti misma, de tu tristeza, de tu necedad, de tu dolor, de tu fracaso. Tú decidiste construirte de esa manera.
Si tú aprendes a hacer nuevamente desde el dolor, a ser más grande que el más grande de los obstáculos, dentro de ti encontrarás un hombre, una mujer, que todo lo puede hacer.
La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende de los fuertes, de los activos, de los audaces, imita a los valientes, a los energéticos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones imposibles, a quienes no les atrae las cosas fáciles y a cambio aceptan el reto de lo exigente pero realizable; a quienes vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo interior y tus problemas sin aliento morirán.
Mírate en tu espejo, comienza a ser sincero, contigo mismo, contigo misma, reconócete por tu valor y por tu voluntad y no por tu debilidad para justificarte.
Conociéndote a ti mismo, a ti misma, serás libre, fuerte y dejaras de ser títere de las circunstancias. Porque tú mismo, tu misma, eres el conductor, la conductora, de tu destino y nadie puede sustituirte.
¡Levántate!. Mira la mañana llena de luz y de fuerza, respira esa luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu vida.
¡Despiértate, camina, muévete, lucha, decídete!
Y triunfarás en la vida.
No percibo lo que más me conviene.
No te das cuenta en ninguna de las situaciones que se presentan ante ti del desenlace que te haría feliz. No tienes, por lo tanto, una pauta por la que regir debidamente tus acciones, ni manera alguna de juzgar sus resultados. Lo que haces está determinado por tu percepción de la situación de que se trate, y esa percepción es errónea. Es inevitable, pues, que nada de lo que hagas sea en beneficio de lo que más te conviene. No obstante, lo que más te conviene constituye tu único objetivo en toda situación que se perciba correctamente. De lo contrario, te resultará imposible reconocerlo.
Si te dieses cuenta de que en realidad no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar lo que ello es. Pero como estás convencido de que lo sabes, no puedes aprender. La idea de hoy es un paso encaminado a hacer que tu mente se vuelva receptiva de manera que el aprendizaje pueda dar comienzo.
Los ejercicios de hoy requieren mucha más honestidad de la que estás acostumbrado a usar. Te será más útil examinar unos pocos temas honesta y minuciosamente en cada una de las cinco sesiones de práctica que se deben llevar a cabo hoy, que un mayor número superficialmente. Se recomiendan dos minutos para cada uno de los períodos de búsqueda mental que los ejercicios de hoy requieren.
Las sesiones de práctica se deben comenzar repitiendo la idea de hoy, a lo que debe seguir una búsqueda mental con los ojos cerrados de aquellas situaciones en tu vida que aún no estén resueltas y que actualmente te están causando desasosiego. Debes hacer hincapié en descubrir cuál es el resultado que deseas. Te darás cuenta muy pronto de que tienes varios objetivos en mente como parte del resultado que deseas y también de que esos objetivos se encuentran en diferentes niveles y de que con frecuencia son conflictivos.
Al aplicar la idea de hoy, nombra cada situación que se te ocurra, y luego enumera minuciosamente todos los objetivos que te gustaría alcanzar en el desenlace de la misma. El modelo que se debe seguir en cada caso debe ser más o menos así:
Lo que me gustaría que ocurriese en relación con ___, es que ___ y que ___ sucediese,
y así sucesivamente. Trata de abarcar tantos diferentes desenlaces como honestamente se te ocurran, aun cuando algunos de ellos no parezcan estar directamente relacionados con la situación, o, lo que es más, ni siquiera parezcan tener nada que ver con ella.
Si haces estos ejercicios correctamente, te darás cuenta de inmediato de que estás exigiendo de cada situación un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella. Te percatarás asimismo de que muchos de tus objetivos son contradictorios, que no tienes un resultado concreto en mente, y que no puedes por menos que experimentar desilusión con respecto a algunos de tus objetivos, independientemente de como se resuelva finalmente la situación.
Después de pasar revista a tantos objetivos anhelados como puedas para cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di para tus adentros:
No percibo lo que más me conviene en esta situación, y pasa a la siguiente.
Si te dieses cuenta de que en realidad no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar lo que ello es. Pero como estás convencido de que lo sabes, no puedes aprender. La idea de hoy es un paso encaminado a hacer que tu mente se vuelva receptiva de manera que el aprendizaje pueda dar comienzo.
Los ejercicios de hoy requieren mucha más honestidad de la que estás acostumbrado a usar. Te será más útil examinar unos pocos temas honesta y minuciosamente en cada una de las cinco sesiones de práctica que se deben llevar a cabo hoy, que un mayor número superficialmente. Se recomiendan dos minutos para cada uno de los períodos de búsqueda mental que los ejercicios de hoy requieren.
Las sesiones de práctica se deben comenzar repitiendo la idea de hoy, a lo que debe seguir una búsqueda mental con los ojos cerrados de aquellas situaciones en tu vida que aún no estén resueltas y que actualmente te están causando desasosiego. Debes hacer hincapié en descubrir cuál es el resultado que deseas. Te darás cuenta muy pronto de que tienes varios objetivos en mente como parte del resultado que deseas y también de que esos objetivos se encuentran en diferentes niveles y de que con frecuencia son conflictivos.
Al aplicar la idea de hoy, nombra cada situación que se te ocurra, y luego enumera minuciosamente todos los objetivos que te gustaría alcanzar en el desenlace de la misma. El modelo que se debe seguir en cada caso debe ser más o menos así:
Lo que me gustaría que ocurriese en relación con ___, es que ___ y que ___ sucediese,
y así sucesivamente. Trata de abarcar tantos diferentes desenlaces como honestamente se te ocurran, aun cuando algunos de ellos no parezcan estar directamente relacionados con la situación, o, lo que es más, ni siquiera parezcan tener nada que ver con ella.
Si haces estos ejercicios correctamente, te darás cuenta de inmediato de que estás exigiendo de cada situación un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella. Te percatarás asimismo de que muchos de tus objetivos son contradictorios, que no tienes un resultado concreto en mente, y que no puedes por menos que experimentar desilusión con respecto a algunos de tus objetivos, independientemente de como se resuelva finalmente la situación.
Después de pasar revista a tantos objetivos anhelados como puedas para cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di para tus adentros:
No percibo lo que más me conviene en esta situación, y pasa a la siguiente.
Lección 24 de Un Curso de Milagros
El dolor.
Y una mujer pidió: Háblanos del Dolor.
Y él dijo:
Vuestro dolor es la ruptura de la celda que encierra
vuestra comprensión.
Así como la semilla de la fruta debe romperse para
que su corazón se muestre al sol, así debéis vosotros
conocer el dolor.
Y, si pudiérais mantener vuestro corazón maravillado
ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no
os pareciera menos prodigioso que vuestra alegría.
Y aceptaríais las estaciones de vuestro corazón así
como habéis aceptado siempre las estaciones que pasan
sobre vuestros campos.
Y esperaríais con serenidad a través de los inviernos
de vuestra pena.
Mucho de vuestro dolor es elegido por vosotros mismos.
Es la porción amarga con la que el médico que hay
dentro de vosotros cura vuestro ser enfermo.
Por tanto, confiad en el médico, y bebed el remedio
en silencio y tranquilidad; porque su mano, aunque dura
y pesada, guiada está por la tierna mano del Invisible.
Y el vaso con que brinda, aunque queme vuestros
labios, ha sido moldeado de la arcilla que el Alfarero ha
humedecido con sus propias lágrimas sagradas.
Y él dijo:
Vuestro dolor es la ruptura de la celda que encierra
vuestra comprensión.
Así como la semilla de la fruta debe romperse para
que su corazón se muestre al sol, así debéis vosotros
conocer el dolor.
Y, si pudiérais mantener vuestro corazón maravillado
ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no
os pareciera menos prodigioso que vuestra alegría.
Y aceptaríais las estaciones de vuestro corazón así
como habéis aceptado siempre las estaciones que pasan
sobre vuestros campos.
Y esperaríais con serenidad a través de los inviernos
de vuestra pena.
Mucho de vuestro dolor es elegido por vosotros mismos.
Es la porción amarga con la que el médico que hay
dentro de vosotros cura vuestro ser enfermo.
Por tanto, confiad en el médico, y bebed el remedio
en silencio y tranquilidad; porque su mano, aunque dura
y pesada, guiada está por la tierna mano del Invisible.
Y el vaso con que brinda, aunque queme vuestros
labios, ha sido moldeado de la arcilla que el Alfarero ha
humedecido con sus propias lágrimas sagradas.
Asentimiento.
Ni bien asiento a alguien tal como es, él se libera de mí y yo me libero de él.
Al mismo tiempo, mi asentimiento me une a él.
A través de mi asentimiento viene a mi encuentro; viene, libre, a mi encuentro.
Ante mí no necesita esconder nada. No necesita ocultarse porque para mí puede estar tal como es.
Mi asentimiento le permite mostrarse ante mí.
En mi asentimiento hacia el otro también me asiento a mí tal como soy. Dado que yo me asiento a mí mismo, me muestro tal como soy, porque mi asentimiento a mí es independiente del asentimiento de los otros hacia mí.
Es cierto que mi asentimiento a mí, dado que gracias a él no necesito ocultar nada frente a otros, también hace más fácil para los demás asentir a mí.
A través de mi asentimiento hacia mí en lo más íntimo me vuelvo igual a ellos y no me encuentro ni por encima ni por debajo de ellos.
El asentimiento es un movimiento creador. El efecto que tiene permite avanzar. Pone en funcionamiento a algo. Al mismo tiempo, supera aquello que se le contrapone. Lo nivela. A través del asentimiento hacia mí, hacia los otros y hacia todo en el mundo tal como es, nuestras relaciones se vuelven sencillas por estar más allá de las propias expectativas y angustias. Todo se despliega a su manera y está al servicio de todo lo demás al mismo tiempo.
Nuestro asentimiento también asiente a los límites, se mueve dentro de sus límites. También asiente a los opuestos y los sintoniza entre sí. Los une de manera creativa y los hace prosperar.
Este asentimiento es amor, libre de intención y libre de temor. Está en sintonía con aquel movimiento creador del cual todo aquello que existe toma su existencia y que, asintiendo, lo mantiene en existencia tal como es.
Este asentimiento completa —todo.
de BERT HELLINGER, del libro "PLENITUD - El viaje del Nagual".
Nuestro encuentro es para elevarnos.
Di a cada uno: tienes razón. Porque tiene razón. Pero condúcelos más alto en su montaña; pues el esfuerzo de escalar, que rehusarían por ellos mismos, exige tanto de los músculos como del corazón... ¿Cómo conocerán los hombres sus actos si no han escalado trabajosamente la montaña, en soledad, para transmutarse en silencio?
viernes, 6 de enero de 2012
domingo, 1 de enero de 2012
Se tu mismo, se el amor.
Sé sincero en la acción; nunca pretendas aparecer diferente de como realmente eres, porque toda simulación es un obstáculo para la luz de la verdad, que debería resplandecer a través de ti como la luz solar refulge a través de un límpido cristal.
Aprende a distinguir entre lo egoísta y lo desinteresado. Porque el egoísmo tiene muchas formas y cuando crees haberlo destruido por fin en una de ellas, surge en otra tan fuerte como siempre. Pero gradualmente estarás tan lleno del pensamiento de ayudar a los demás que no tendrás ya lugar ni tiempo para pensar en ti mismo.
Por lo tanto, deberás hacer el bien por amor al bien y no con la esperanza de recompensa; deberás trabajar por amor al trabajo, no con la esperanza de percibir el resultado; deberás dedicarte al servicio del mundo porque lo amas y porque no puedes prescindir de ayudarlo.
La sabiduría que capacita para ayudar, la voluntad que dirige a la sabiduría, el amor que inspira la voluntad: he ahí las cualidades por adquirir. Voluntad, Sabiduría y Amor.
De todas las cualidades requeridas, la más importante es el amor, porque si el amor está suficientemente desarrollado en un ser, le obliga a adquirir todas las demás; y todas ellas sin amor, jamás serían suficientes.
martes, 27 de diciembre de 2011
Desplegandote.
Nada en el mundo es más suave que el agua,
sin embargo, nada tiene más fuerza.
El agua alimenta la vida.
Sin embargo, atraviesa la roca viva.
Vence los obstáculos con la fuerza de la suavidad.
Lao Tse
Despierta al día con alegría.
Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho,
enriquece a quienes la reciben
sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante,
pero su recuerdo es a veces eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella,
nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo,
es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado,
ánimo a los más deprimidos.
No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse,
pues es una cosa que no tiene valor
hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez tropiezas con alguien
que no sabe dar una sonrisa,
sé generoso, dale la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa
como el que no puede dársela a los demás.”
enriquece a quienes la reciben
sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante,
pero su recuerdo es a veces eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella,
nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo,
es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado,
ánimo a los más deprimidos.
No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse,
pues es una cosa que no tiene valor
hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez tropiezas con alguien
que no sabe dar una sonrisa,
sé generoso, dale la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa
como el que no puede dársela a los demás.”
Mahatma Gandhi
domingo, 25 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
El amor no puede ser contenido.
Para saber que tienes, da de corazón.
Solo en el acto de dar verdaderamente recordamos que nuestra esencia es inagotable.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Hazte fuerte para el amor
El amor es la fortaleza última y primera. Es el impulso milagroso con el que partimos y con el que llegamos inspirados para tomar más. La fuerza con la que afrontamos el dolor de la existencia y nos elevamos por encima de los obstáculos de la vida personal. Hay un amor para cada conciencia, porque es la conciencia con la que respondemos a todo lo que vivimos: tal como entendemos el amor reaccionamos ante la vida y nos relacionamos con los demás. ¿Con qué mesuramos todo y tomamos decisiones sino con la medida de nuestro amor? Por Él sabemos si estamos dispuestos a crecer o preferimos ser aún pequeños e indefensos. Si la ayuda que pedimos es para confirmar nuestra debilidad o nuestra voluntad de fortalecernos ante su visión. Porque nos entregamos inermes ante su Presencia para crecer en ella, o nos resistimos a ella por temor a fundirnos en su abrazo.
Si la circuntancias nos hacen decaer, si el sufrimiento de los demás nos hace doblegarnos ante nuestro propio dolor, nuestro amor es tenue y endeble: no tiene consistencia para penetrar en la cara oscura de nuestra vida. Entonces queremos evitar la situación o deseamos ayudar al otro para dejar de sentir ese dolor: la conciencia del amor aún no ha crecido suficiente para iluminar nuestro inconsciente. El amor es, lejos de lo que solemos pensar, la fuerza para encarar cada conflicto, cada aspecto sombrío de nuestra conciencia y del daño recibido por el mundo. El amor que disponemos es la conciencia que podemos utilizar.
El verdadero amor no proviene ni del romanticismo ni de esa fácil emocionalidad que sufre y llora por todo lo que pasa. Esa empatía está lejos de echar sus raíces sobre el conocimiento del amor, que va al núcleo de cada cosa, y la conoce desde adentro y confirma que cada uno dispone de la fuerza suficiente para sobrellevar la carga que arrastra. Cuando sentimos este amor raro en el mundo, entonces transmitimos el valor para encarar la vida tal como es, sin querer cambiarla, con la profunda aceptación que el amor acoge todo lo que experimenta. Es el amor que envuelve todo lo que toca y lo contiene dentro de sí. Y así acepta cada destino humano para que emerja el poder de la divinidad en nuestro interior. Al reconocer los límites de nuestra conciencia podemos trascenderlos y aceptar un amor mayor, más fuerte. Un amor que no es de este mundo.
Pero el amor que sentimos ahora mismo es suficiente para aceptar y abrazar nuestra propia vida, sean las circunstancias que sean. Porque nuestra vida es el fruto de nuestra capacidad de amar. ¿De qué otro lugar podemos partir para crecer y madurar esta conciencia personal hasta llegar a saber del alma a la que pertenemos? No tenemos otro lugar por el que empezar: este el lugar perfecto para dar el próximo paso a un amor más grande. Para aceptar un amor más fuerte. Y así aceptar el sufrimiento como un reto para crecer en el amor. Porque el amor no evita el sufrimiento: Lo disuelve.
Jonas Gnana
martes, 6 de diciembre de 2011
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